«Fashion Freak significa “modo inesperado”, “manera insólita” o “forma excéntrica” y expresa que en una cultura con creciente diversificación de identidades, la moda no puede ya tocar a su histórico público. No puede engañarlo más»

Felipe Ibáñez

La moda como industria pesada produce explotación humana, contaminación y concentración de la riqueza en perjuicio del desarrollo regional y la salud de toda vida sobre el planeta. Como máquina de producción de sentido, la moda produce infelicidad. Distinguiendo perfectamente moda de diseño, moda de arte y moda de profesiones que la han engordado históricamente.

Esta maquinaria ha producido una sistemática exclusión de modelos no estandarizados de seres humanos y de profesionales con propuestas diferentes a lo normalizado. Siempre en favor de pequeños grupos comerciales alineados con sus objetivos. La moda, con su “filosofía” de marketing, habla de “target” (blanco o diana de tiro) para referirse a su estratificación de nuestra humanidad. Pero desde finales del siglo XX en todas partes el ser humano tiende a diferenciarse de su entorno, motivado por una clave común: el hedonismo. Nos hacemos más difíciles de acertar, estocásticos.

En este sentido es que Felipe Ibáñez declara en 2005 que “todos somos freaks (inesperados) para la moda”. Y propone la reivindicación de las personalidades exóticas, de la independencia y la libertad de ser, pero sobre un objetivo muy concreto: la redistribución del consumo en favor de la industria local y los pequeños productores de diseño (no de moda). Una consciencia Glocal.

Comencemos por el principio. Primero tuvo que existir Tela Magazine. Su crecimiento desmedido no alcanzaba a satisfacer la necesidad de espacios de promoción para tantos diseñadores y marcas independientes que lo solicitaban con firmeza. Y este era el objetivo principal de esta revista en formato no-convencional, también creada por Felipe Ibáñez y producida por Virginia Rivero, para dar respuesta a esta necesidad concreta. Por este motivo, el diseñador crea la fotonovela Fashion Freak (título también inspirado en su historia reciente como director de circo contemporáneo y el hecho de que fuera producido su primer episodio en el Boulevard of Broken Dreams).

Para presentar esta fotonovela (que ya había despertado un interés asombroso) se eligió la mítica Sala Apolo de Barcelona, donde además sería posible dar soporte a una mayor cantidad y diversidad de creadores y creadoras de vestimenta y complementos, pero también (y esta fue una de las claves para su director) a los profesionales de la industria de la moda, a los trabajadores. Comenzaba una historia para y por el pueblo.

Y ha sido este pueblo de Barcelona el impulsor de una historia transmedia internacional. Ya que este primer evento cobró autonomía de la revista Tela Magazine siendo declarado por la prensa inmediatamente como “la pasarela alternativa de Barcelona” y pronto como “la pasarela de vanguardia de Barcelona”.

Felipe Ibáñez diseña y dirige un evento donde se desarrolla la historia de la fotonovela en forma física e inmersiva, que produce junto a Virginia Rivero, quien se asume madre de Fashion Freak. Cada actividad y espectáculo que componían la velada era un soporte de comunicación y promoción del diseño, que pudieron experimentar cerca de 1.500 espectadores y participantes.

Los formatos en que se presentó el trabajo de los diseñadores, artistas y profesionales participantes fueron, desde este comienzo:

  1. Pasarela Fashion Freak, un espectáculo de danza circular en el que las modelos eran bailarinas que exhibían las colecciones de una selección de diseñadores en una trayectoria circular en torno a un DJ que creaba el clima y las bases rítmicas.
  2. Pasarela Teatro Freak, era un espectáculo teatral en el que los modelos eran actores y mediante performances de teatro de acción presentaban indumentaria masculina creada por una selección de diseñadores independientes.
  3. Pasarela Make Freak, era un espectáculo protagonizado por una selección de maquilladoras y maquilladores, en el que el público asistía como modelo transformándose en personajes de la historia transmedia.
  4. Pasarela Pelo Freak, era un espectáculo similar a Make Freak pero protagonizado por peinadores y peinadoras, con igual finalidad. El desarrollo de estas dos pasarelas se extendía durante más de una hora, con una gran cantidad de profesionales, por lo que se notaba gradualmente la transformación del público.
  5. Auto-Freak, era una galería de autómatas y máquinas mecánicas (al estilo de las antiguas ferias) construídas para exhibir el trabajo de diseñadores de complementos.

La danza fue, desde el inicio, uno de los pilares (junto con la música electrónica) que definió la forma Fashion Freak de expresión: el arte. Las bailarinas (al comienzo también bailarines) pasaban un casting muy exigente en el que debían probar una base sólida de clásico y al menos dominar dos estilos adicionales, sin definir. Esto produjo una estética refinada, con gran virtuosismo, pero al mismo tiempo un espectáculo ecléctico y excitante. Rara vez en una pasarela se puede ver al público tan apasionado como en una pasarela Fashion Freak. Y todo esto sigue siendo diseño de comunicación.

Sobre esta base se desarrolló una noche inolvidable para quienes pudieron asistir o ver el reportaje que produjo in situ el recientemente fundado canal Cuatro, cuyos periodistas hicieron llegar la noticia a otros medios, lo que produjo una ola de adhesiones que motivaron a este estudio la consolidación de un festival permanente.

La segunda edición de Fashion Freak contó con el doble de profesionales, el doble de participantes, dos jornadas de duración (a la renovada sesión de Sala Apolo se le agregó una jornada de actividades en la galería de arte Miscelänea), triplicó su público presencial y multiplicó la cantidad de inscriptos y medios de comunicación asistentes. Entonces Fashion Freak comenzaba a sonar en el imaginario de Barcelona y España, como “la pasarela de vanguardia”.

A los formatos de su primera edición se sumaron:

  1. Escuela Freak, una serie de talleres, seminarios y conferencias que aportaban a los profesionales de la industria cultural herramientas necesarias y aún no ofrecidas por las escuelas del sector.
  2. Freak Gallery, una exposición de trabajos fotográficos cuyos autores brindaban servicios habitualmente al diseño independiente (muchas veces ad-honorem), siendo destacados profesionales pero sin exposición pública en medios del stablishment.

La segunda edición de la fotonovela se produjo con muchos más recursos y una producción que comenzaba a destacarse, despertando una gran atracción en el público del diseño, la moda y la cultura de Barcelona. Aún solamente se distribuía dentro de la revista Tela Magazine y en los eventos de Fashion Freak, en forma gratuita.

La segunda edición de la Pasarela Fashion Freak incorpora a un invitado de honor, quien luego fuera co-protagonista en todas las ediciones que se han realizado en España. El DJ Pedro Blázquez, uno de los precursores españoles, co-director y conductor del programa de música electrónica de Radio 3 (Radio Nacional de España) se convirtió en el DJ oficial de la Pasarela Fashion Freak, imprimiéndole un estilo musical exquisito, refinado y eminentemente “house”.

La tercera edición de la fotonovela comenzaba a proponer un latido distinto en el ámbito. Se pone el acento en el erotismo frente a la aséptica y puritana tendencia de la moda. Mientras la moda desaturaba todo y en cualquier editorial podías ver modelos malnutridas, tristes, en cementerios o tapadas en cartones (al peor estilo “Derelikte” sobre el que bromeaba la película Zoolander) en un acto crítico, Fashion Freak expresaba vida, color, amor y sexo no estandarizado.

El público de Fashion Freak 3 había recibido la fotonovela antes de llegar a los tres días de eventos que contuvieron a un gran número de diseñadores y profesionales. Tres jornadas de eventos coronadas por la ya consagrada Pasarela Fashion Freak coincidieron con el cierre de la Pasarela Gaudí (tradicional en Barcelona), la creación de la pasarela EGO Cibeles (en Madrid) y la gestión pública para comprar con fondos públicos la feria alemana Bread & Butter. La moda ya comenzaba a comprender que Fashion Freak no era un “evento” complementario sino que estaba marcando la agenda sobre lo que se debía hacer.

Con los mismos formatos que la segunda edición pero totalmente transformados, el público, que se había multiplicado superando los 7.000 espectadores en el total de los eventos descubrió que ”si ibas a una sola edición de Fashion Freak no sabías todo lo que era Fashion Freak” porque Felipe Ibáñez observaba la respuesta del público a cada una de las actividades diseñadas y comprendía esta interacción como una motivación para hacerlo aún mejor, pero además, diferente.

Los medios de comunicación de la moda comenzaban a criticar negativamente las propuestas de Fashion Freak al tiempo que los medios culturales las elogiaban. Curiosa o naturalmente, muchas ideas expuestas en Fashion Freak eran luego adoptadas por la moda oficial.

Aunque la productora general de esta plataforma, Virginia Rivero, había ensayado varios acercamientos a las instituciones con el fin de sumar Fashion Freak a una causa común, el Ayuntamiento de Barcelona rechazaba todas las propuestas para luego ejecutarlas en diversos plagios. Es en esta edición cuando el Proyecto Moda Barcelona de dicho ayuntamiento junto a una editorial local plagian íntegramente la fotonovela (dando lugar a sus protegidos de siempre) y con fondos públicos producen dos ediciones que fracasan estrepitosamente.

La cuarta edición de Fashion Freak nace como una diatriba al abuso del poder y el autoritarismo pueblerino que se experimenta en algunas grandes ciudades. Con un episodio de la fotonovela que, al tiempo que expresaba un mensaje de reivindicación de igualdad de géneros, de independencia femenina del machismo, narraba la historia burlona de dos súcubos monárquicos ridículos, que representaban aquellas afrentas del poder contra el pueblo. Fue producida en el Poble Espanyol de Barcelona, tomando entonces dimensiones de producción cinematográfica e incorporando a una parte del equipo artístico (el más vanguardista) de las históricas pasarelas de moda de Barcelona.

Pero mientras se respondía al poder local de aquellos días se proponía a la cultura una idea alternativa, un mensaje de libertad y amor. Nuevamente, el amor vuelve a ser freak en esta historia. Y la fotonovela Fashion Freak sale de Tela Magazine para distribuirse en forma gratuita en espacios culturales de Barcelona. Aunque se agota en pocas horas y esto exige una segunda edición que es tan numerosa que se extiende a otras ciudades de España.

El festival comienza con un cartel diseñado (como todos a excepción del tercero) por su director, pero producido por los multipremiados Artificial Group, entre Budapest y Londres. El cartel continúa la historia de la fotonovela y se vincula con los eventos que anticipa.

Cuatro tardes y sus noches ocupa Fashion Freak diversos espacios culturales y de ocio nocturno en Barcelona, como la discoteca La Terrrazza, Mondo Club, Pachá y claro, la consagrada Sala Apolo, entre otros espacios culturales como tiendas participantes, clubes de playa y nuevamente la Galería Miscelänea. El público se multiplica y el festival comienza a convocar visitantes de otras ciudades y países de Europa. Entre otros periodistas, asisten a cubrir el evento Sandra Uve (para canal Cuatro) e Isabel Díaz (para Radio Nacional de España) quienes transmiten en vivo fragmentos de los eventos y desde entonces se convierten en parte constitutiva del futuro de esta plataforma transmedia.

Dado que la participación del público (al que se sumaba inexorablemente el sector profesional) exigía un compromiso con las necesidades culturales del momento, agravadas por el cierre masivo de espacios culturales, salas teatrales y clubes de ocio nocturno, en esta edición se organizó un “parade” que, encabezado por un “big red bus” inglés (sobre el que se montó una cabina de DJ y un equipo de sonido) recorrería a paso humano la histórica avenida Parel.lel con el público manifestando un mensaje positivo y festivo. Aunque se tramitaron los permisos y fueron concedidos, minutos antes de comenzar esta manifestación fue impedida por un desproporcionado despliegue policial enviado por el teniente de Jordi Hereu, entonces alcalde del Ayuntamiento de Barcelona, lo que significó una declaración de intención.

La magnitud del obstáculo obliga y convida a gigantes saltos.

Pero Fashion Freak seguía creciendo, cautivando al público, enamorando artistas de cada vez más lejos y conmoviendo a algunos empresarios y funcionarios, quienes se atrevían a desobedecer las órdenes del stablishment.

Así llega la quinta edición. Fashion Freak 5 es un impulso del espíritu de miles y miles de personas que ya se consideran parte del “freak”. Así se produce el concepto de este nuevo capítulo de la fotonovela. Una historia producida en el encanto del histórico Parque del Tibidabo. Pero además, ya se habla de superproducción.

Con el apoyo de muchas empresas locales como internacionales y el propio parque que cierra sus puertas durante 4 jornadas (compatibilizando sus necesidades de mantenimiento con su interés por ser escenarios de esta historia tan original y única en el mundo) se rueda una trama casi escrita por su público, que pedía la internacionalización de esta plataforma.

Fashion Freak 5 habla de la revolución de los trabajadores (de la industria del vestir) mediante las artes y la cultura que se enfrenta al viejo orden. El “freak” es ocultado en su cartel por las quintillizas freak, que representan a cinco de las profesiones que nuclean la “moda”, pero él atraviesa este aro de circo con su gigantesca mano festejando las cinco victorias del movimiento.

Fashion Freak en esta quinta edición da un salto aún mayor, realizando la pasarela más multitudinaria de Barcelona en la sala Razzmatazz al completo, más otros espacios ya habituales para el festival. Y el agregado de un show-room masivo a cielo abierto en el precioso Convent de Sant Agustí. Pero lo más significativo es que en esta edición comienza a realizarse además fuera de Barcelona. Así se internacionaliza con una primera edición en París (Cabaret Sauvage) y una edición única en Sevilla (Sala Emporio y otros espacios públicos y privados).

Para esta edición el grupo parisino MyPark (conocido por haber compuesto los spot de iPod, Lancome y muchos otros) graba la canción oficial Fashion Freak en los estudios de Londres de Depeche Mode, con la masterización del mismo Paul Kendall y un sampler donado personalmente por David Bowie. Y el line-up de artistas musicales que engrosan el cartel incluye a Marc Marzenit, Henry Saiz y otros famosos DJs de España y Francia.

La selección del centenar de diseñadores participantes sigue realizándose bajo los mismos criterios de innovación, originalidad y riesgo comercial. Y al público logran cautivar en cada uno de los formatos de exhibición que Felipe Ibáñez diseña al servicio de la promoción del diseño independiente y sus profesionales, sus trabajadores.

Al llegar a la sexta edición, la fotonovela se convierte en la revista de distribución gratuita con mayor tiraje de Barcelona y coincidiendo con el cierre de Bread & Butter, el festival se convierte en el evento de moda con mayor cantidad de público, pero además, en el festival del sector más grande jamás realizado en España, con 7 días y sus noches de duración, sin descanso.

El tema de esta edición fue “el infierno” declarando frontalmente que si la moda se proclama “el cielo de los ángeles puritanos” del lujo y la vulgaridad, el diseño independiente debe ser el infierno para ellos.

Así concibe la imagen de la chica ángel aburrida de la moda que se camufla para ser admitida en la fiesta del infierno. Cada día un pecado.

Aunque para este tiempo Fashion Freak había logrado imponer en todas las agendas y medios la difusión de diseñadores independientes, los que no podían faltar en ningún evento que quisiese convocar público. Ese fue el gran triunfo. Mientras tanto, Felipe Ibáñez y Virginia Rivero dictaban un posgrado donde enseñaban a muchos alumnos de distintos países a crear plataformas conceptuales y originales orientadas a la promoción del diseño y la moda.

Cada día un pecado, sí. Día y noche. Y trasnoches en 6 discotecas históricas de Barcelona.

En Barcelona, durante 7 días nadie pudo dormir. Por la mañana Escuela Freak presentaba workshops, talleres y clínicas en escuelas de diseño como la BAU, el Instituto Catalán de la Moda y la Escuela Felicidad Duce. Al mediodía se realizaban ruedas de negocio en un hotel distinto cada día, los que fueron B-Hotel, Hotel Pulitzer, Hotel Regina, Axel Hotel, Olivia Plaza Hotel y Barceló Raval. Durante la tarde se realizaba un tour de performances por toda la ciudad con paradas en un centenar de boutiques participantes. Al atardecer se realizaba una sesión lounge con exposición artística de diseño independiente y otras profesiones afines, en los mismos hoteles. Estas sesiones finalizaban a medianoche, mediadas por grandes y elegantes cenas y galas. Pero los eventos más multitudinarios fueron en las trasnoches y hasta la mañana del día siguiente, en siete discotecas referentes de todos los tiempos, como Ribelino’s, Duvet, etc.